
Salgo a la calle, a esa hora aún no existe absolutamente nada acá afuera, ni autos ni personas que se muevan por ahí,... solo unos perros advierten de mi presencia y ladran un momento, inquietos por mi aparición a esas deshoras... , ups!... son ya las 5 : 16...
Miro el cielo por fin, aunque toda la avenida se encuentra sembrada de focos de luz, igual se pueden ver algunas estrellas, y tomando en cuenta que lo que espero es más brillante que cualquiera de ellas no me inquieta,.... no veo nada, ¿ habrá pasado ya ? En la televisión dijeron que iba a ser a las 5: 15, pero ellos nunca aciertan, seguro que será un poco más tarde,... mientras, yo, con mi mirada clavada en el sur, no me despego de esta solitaria y melancólica madrugada del 17 de marzo del año 2001...
Comienzo a preocuparme, mi reloj marca las 5: 24 y aún nada, de repente aparece un automóvil que dobla en la esquina y se dirige hacia mi, dentro, cinco jóvenes, tres hombres y dos mujeres, me imagino que vendrán de alguna fiesta ya terminada, ríen y "conversan", acompañados de una fuerte, monótona y estridente "música",.. me miran, me imagino que se preguntarán que hace un individuo acá afuera, muerto de frío, mal peinado, solo e inmóvil mirando al cielo,... seguro que pensarán que estoy loco y soy un grandísimo estúpido,.. Con el tiempo me he dado cuenta de que esta vocación es extremadamente solitaria, este asunto de estar enamorado del cielo y de todo lo que tenga que ver con él, lo conlleva inevitablemente a estar prácticamente abandonados del mundo, y por supuesto, de toda su racionalización y estricto orden... Son las 5: 28, parece que ya no va a pasar...
De pronto y sin querer, mi mirada se quebró y mis ojos se sintieron más despiertos que nunca, mi corazón comenzaba a latir fuertemente,... y allí estaba, hermosa reliquia, párrafo en la historia del espacio, encantador pedazo de metal que por tantos años supiste mantenerte vivo, mereces un premio a la persistencia... y de oeste a este viajaba, grande y plácida viajaba por la noche , jugaba cortésmente con las estrellas y regalaba caprichos a sus compañeras, pero por sobre todo miraba majestuosa a los seres humanos, aunque de vez en cuando dejaba caer un par de lágrimas que secaba rápidamente, miraba con extensa autoridad....
MIR, solo adiós y gracias por todo y por supuesto, gracias a todos los que hicieron capáz que tu estuvieras hasta hoy mirándonos desde arriba, fue un placer y un orgullo para nosotros, ahora tus hermanas seguirán tu misión, gracias de nuevo.... y buen viaje.
¡Participa con un artículo!
Puedes colaborar en esta sección enviándo tu aportación fácilmente y verla publicada. Cuánto más aportemos entre todos, más recursos y riqueza de divulgación conseguiremos. ¿Quieres participar?

en los foros ...



