
Cuenta la historia que en 1976 mi abuelo, por una beca, viajó a los Estados Unidos con el fin de realizar un estudio de las distintas formas de enseñar periodismo en diferentes universidades de ese país. Un día entró a una tienda de fotografía y preguntó por un telescopio, además de otros objetos fotográficos. Allí compró un pequeño telescopio de 6 cm de abertura y con el que observaba el cielo cuando el tiempo se lo permitía. A su regreso a la Argentina, dejó "abandonado" el telescopio por unos años y solo lo usaba de vez en cuando o cuando venía algún familiar a visitarlo.
Pasaron los años, yo no sabía que el tenía un telescopio. Antes de saberlo yo usaba un binocular para observar los árboles, los animales y los pájaros, pero nunca se me había ocurrido mirar el cielo a la noche. Un día encontré el telescopio, escondido en un rincón del sótano de la casa de mi abuelo. Ese fue, hace más o menos tres años mi primer encuentro con la astronomía. Pregunté si lo podía usar y lo saqué al jardín de la casa, arme una mesa para ganar un poco de altura y lo acomodé para que no tuviera ningún movimiento. También llevé una silla y me senté. Lo único que miré en ese momento fue la Luna, porque era lo único que conocía del esplendor del cielo nocturno. No sabía usar muy bien el telescopio, como por ejemplo los aumentos. No sabia que existían y me tenía que conformar con lo que veía. Después de ese día empecé a leer notas, libros, revistas y todo lo referente a la astronomía. Otro factor importante en mi vida, fue cuando visité el observatorio de la ciudad de La Plata. Yo creo que fue algo inolvidable cuando vi por primera vez a Júpiter y Saturno (son los planetas que más se observan en las visitas, por su tamaño aparte son los más conocidos).
En octubre del año pasado (1998), cuando ya sabía mucho más de astronomía, le pedí a mi abuelo el telescopio para llevarlo a mi casa y observar desde allá. Pero hubo un inconveniente. Me parecía que con el paso de los años, podía (y lo comprobé) estar sucio por dentro, que podía contener partículas de polvo y tendría que ser limpiado. Llamé por teléfono a mi abuelo para preguntarle si podía llevar el telescopio a una óptica para limpiarlo. No sabía limpiarlo y no quería correr el riesgo de perder algo tan importante. Al final de la conversación, me dijo: "Te regalo el telescopio". Ese fue un momento increíble y puse manos a la obra. Mi papá, que algo sabía, me ayudó a limpiarlo por dentro y esperé a la noche para observar. Y parece que tuve suerte por que la noche estaba totalmente despejada (sin nubes ni viento) y después de las nueve de la noche empecé a observar. Otro hecho importantísimo en mi interés por la astronomía, fue la llegada de Internet a mi casa. Por medio de la compra de un programa de computación, recibí dos meses gratis de conexión y empecé a anotarme en listas o foros de discusión, también llamadas listas de correo, en las cuales hay muchas personas de todas partes del mundo que se interesan en un tema, la astronomía y hacen sus preguntas, dan respuestas, se envían nuevos descubrimientos en esta ciencia, estados de los lanzamientos, de las naves espaciales, de las sondas. Todo esto por el uso del correo electrónico. Precisamente con su uso he conocido a personas de todo el mundo que hoy considero como amigos virtuales con los que me escribo todos las semanas e intercambio información, fotos, etc. Doy un ejemplo: conozco a un hombre, llamado Carlos, que es de Costa Rica y con quién me comunico aproximadamente cada tres días, nos enviamos fotos, entrevistas que salen en las revistas y muchas cosas más. Cuando iba entrando en más foros de discusión, conocía más temas de la astronomía. Llegué a conseguir un programa de computación de tipo planetario, llamado SkyMap, que me muestra como está el cielo en cualquier hora de la noche o del día, me indica la posición de las estrellas, de los planetas, cometas, asteroides, objetos del cielo profundo, la Luna, el Sol o el horario en que sale y se oculta el Sol y los planetas. En el se muestran todas las constelaciones del cielo y es una manera muy fácil de aprender. Con él aprendí a detectar los planetas y ya sé a simple vista cuál es Júpiter, Saturno, Marte y Venus, que son los cuatro que he observado por el momento con mi telescopio.
Un martes del mes de noviembre vi un disco no muy definido, como no
sabía qué era, pasé a ver otras estrellas y la Luna. Pero volví a ese objeto que
había observado anteriormente y lo miré con mucha atención y descubrí que era Saturno
por los anillos que presentaba. La verdad, me puse muy contento al ver por primera vez, y
sin ayuda de nadie, un planeta desde mi casa. Una anécdota muy interesante es que empecé
a ver que en el telescopio había un tubo que se extendía para atrás y decía 15x, 30x,
45x, 75x y varios más y me di cuenta observando y extendiendo el tubo para atrás que se
podían ver más detalles de lo que observaba. Enfocando y probando (me gusta jugar con
las cosas electrónicas o probar cosas, por ejemplo el telescopio o el televisor y
descubrir cosas nuevas) con lo nuevo que había descubierto fue que vi a Saturno y lo
describo muy poco porque solo vi los anillos y, por supuesto, el planeta en sí. Lo veía
de colores negro y verde. No sé si eran ilusiones o era verdad lo de los colores. Lo
cierto fue que esa noche estuve más de dos horas observando el cielo. En esa noche
también "descubrí" al gigante del sistema Solar, Júpiter, y vi a tres de sus
lunas de mayor tamaño y por eso asocié ese objeto con Júpiter. Después miré en la
computadora en el programa SkyMap y efectivamente lo que había visto eran Saturno y
Júpiter. En esos días los dos únicos planetas que podía ver (desde las 9 a las 11 de
la noche, horario en que iba a dormir para ir a la escuela el día siguiente) eran
Júpiter y Saturno, por cierto los mejores para observar. Con el correr de las semanas
estos dos planetas se "irían" del cielo para volver de vuelta a mediados
de octubre. Mientras tanto hay dos nuevos planetas para mí, que tampoco había visto
nunca. Son Venus y Marte. Venus es el lucero de la tarde en esta época del año. Con mi
telescopio se ve un planeta, pero no se alcanzan a ver detalles ya que siempre está
cubierto de nubes. Marte sí se ve muy bien, de color rojizo, se distingue en la noche,
cerca de la estrella Spica. Mi orientación en el cielo, recién está
empezando, ya que conozco las constelaciones de Orión, Tauro, Géminis entre otras y para
guiarme, uso estrellas brillantes como Sirio, Betelgeuse, Rigel, Spica, Aldebaran y
Canopus.
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