
Un cometa es un cuerpo pequeño, del orden de unas decenas de kilómetros, compuesto de hielo y polvo, en órbita alrededor del Sol. El nombre deriva del griego Kometes , que significa cabellera. Los cometas se sabe que existen en gran número en la nube de Oort y en el cinturón de Kuiper, más allá de los planetas exteriores. Desde ahí pueden ser perturbados por la influencia gravitacional de las estrellas próximas hacia nuevas órbitas llevándolos hacia el Sistema Solar interior, donde se vuelven visibles desde la Tierra. Cuando un corneta se encuentra muy alejado del Sol, su núcleo es un sólido congelado y brilla solo por reflexión de la luz solar. A medida que el núcleo se acerca al Sol, se calienta y libera gas y polvo, formando primero una coma y, en algunos casos, una cola. El gas se ioniza y emite luz. Mientras que el núcleo puede tener un tamaño de aproximadamente 1 Km, la coma se puede extender hasta 100 mil Km o más desde el núcleo, y la cola, hasta 100 millones de Km. A pesar de su tamaño, la coma y la cola de un corneta tienen una densidad tan baja, que las estrellas de fondo pueden ser observadas a través suyo. La masa de un corneta típico es dc quizás lOO mil millones dc toneladas.
Cada año son vistos desde la Tierra unos 25 cometas a través de telescopios o grandes prismáticos; solo unos pocos se hacen lo suficientemente brillantes como para ser visibles a simple vista. La mayoría son” cometas periódicos, o bien nuevos descubrimientos. El resto son nuevos cornetas de periodo largo que aparecen por primera vez, con periodos orbitales de más de 200 años. En la actualidad se conocen unos miles de cometas, de los cuales el 75% son cometas de periodo largo. Durante el paso a través del Sistema Solar interior los cometas pueden ver alteradas sus órbitas por la influencia gravitacional de los planetas, especialmente Saturno y Júpiter. Un ejemplo espectacular fue el Corneta Shoemaker-Levy 9, que impacto contra Júpiter en 1994.
Los cometas son frecuentemente descubiertos por astrónomos aficionados que realizan búsquedas con ese fin, mientras que otros son encontrados con fotografías tornadas por seguimiento automático en los observatorios de todo el mundo.
Se les asigna el nombre del descubridor y designación basada en la fecha en que fueron descubiertos.
Se piensa que los cometas son planetesimales helados restos de la formación de los planetas exteriores. La población total de la Nube de Oort y del Cinturón de Kuiper puede ser del orden del billón con b de objetos con una masa combinada mayor que la Tierra. Las partículas de polvo más grande de tamaño milimétrico y centimétrico, procedentes de los cometas periódicos, dan lugar a las corrientes de meteoros.
A simple vista, y con fondo de cielo muy oscuro, el ojo humano es capaz de distinguir estrellas hasta de 6~ magnitud. En el caso de los cometas, este limite queda reducido a la 4~ o 5~ magnitud; No obstante, esto no representa obstáculo alguno para que muchos de estos cuerpos hayan sido descubiertos a simple vista. Por desgracia para todos, este tipo de cometas no se prodiga mucho y son más numerosos los pequeños y débiles objetos, que hacen obligatorio el uso de algún instrumental para su observación. Eso no quiere decir que estos objetos a medida que se acercan más a su perihelio y su brillo aumente, sea entonces cuando su visión puede ser perfecta sin instrumental alguno, como fue el caso del Halle-Bopp, corneta descubierto cuando rondaba la 14a magnitud, y que cuando se aproximo a las cercanías de la Tierra llego a ser de -1ª magnitud y visible durante semanas por cualquiera que alzase su vista al cielo.
Sin lugar a dudas, el instrumental más idóneo para la observación y caza de cometas son los prismáticos o binoculares. Tal vez resulte algo extraño a todas aquellas personas poco familiarizadas con la observación astronómica, que un considerable número de estos objetos son descubiertos todos los años con uno de estos instrumentos.
La gran ventaja de los prismáticos reside fundamentalmente en su fácil manejo, su gran luminosidad y el amplio campo de visión que poseen, que permite al observador una rápida y cómoda localización de objetos débiles y difusos. Mediante los binoculares nos resultara imposible observar pequeños detalles de la estructura de un cometa, en cambio, nos proporciona del mismo una imagen completa, hermosa y reconfortante en la que podremos admirar en toda su extensión y belleza la geometría de su vistosa cola. Unos prismáticos 11 x 70 son perfectos para comenzar nuestra búsqueda de cometas. De todas formas, cualquier tipo de prismáticos puede resultamos de gran utilidad para nuestros propósitos. No es aconsejable usar binoculares con muchos aumentos, ya que a mayor numero de aumentos, menor luminosidad y campo de visión, precisamente todo lo contrario de lo que debemos pedir a unos binoculares. El modelo ideal para una observación son los de 11x 70, 11 x 80, o mejor aun de 20 x 120 o 25 x 150. En todo caso la primera cifra corresponde al numero de aumentos y la segunda el diámetro del objetivo o abertura. Entre dos binoculares de igual diámetro de objetivo debemos escoger preferentemente el de menos aumentos. Los grandes prismáticos tienen el inconveniente de ser muy pesados e incómodos para mantenerlos mucho tiempo a pulso, lo que hace necesario instalarlos sobre un sólido trípode de fotografía; pero sobre todo es su elevado precio lo que en algunos casos lo hace prohibitivo a gran numero de aficionados, tengan en cuenta que unos prismáticos de 11 x 80 pueden costar del orden de 200.000 pesetas, unos de 20 x 120, unas 650.000 pesetas y el famoso Fujinon 25 x 150 él más grande construido por una firma comercial y con el que la mayoría de los aficionados descubren sus nuevos cometas como Hiakutake, Honda etc., rondan las 990.000 pesetas sin trípode.
Una vez que disponemos del instrumental y lugar idóneo para nuestras observaciones, solo nos queda iniciarlas de acuerdo con una metodología a seguir, que nos ayudara a conseguir, en ocasiones, resultados inesperados. Pero, ¿hacia qué lugar de la bóveda celeste debemos dirigir nuestras observaciones?
Sin lugar a dudas, la zona más idónea para encontrar cometas esta en las cercanías del Sol, aunque no debemos descartar el dar algún que otro vistazo a la zona circumpolar Norte, lugar por donde ocasionalmente suele aparecer alguno. El 75% de los cometas nuevos son descubiertos en las cercanías del sol, en el crepúsculo matutino. Por tanto debemos madrugar un poco para iniciar nuestras observaciones una hora y media antes del orto solar. Realizando con nuestros prismáticos un minucioso barrido del horizonte Este. De forma que una pasada se superponga en 1/3 del campo visible sobre la anterior. La zona a escudriñar abarca una franja de 450 sobre el horizonte y 40~ al norte y al sur del punto este de referencia en total unos 2000 cuadrados de campo a observar, lentamente y no a mas de Y20 por segundo, pues podríamos perder algún objeto visible en ese campo. En el caso que nos decidamos a buscar cometas por la tarde, el rastreo vespertino se realizara de igual manera, con la salvedad que debemos mirar hacia el oeste y hora y media después del ocaso solar.
Una vez que hemos localizado un objeto debemos confirmar que no es una nebulosa o galaxia que nos pueda confundir por su parecido aspecto nubloso en una buena carta astronómica corno Sky2000 o Uranometría 2000, podernos encontrarlas en cualquier buena librería. Cuando estemos seguros de que nuestro objeto no esta en esas cartas, debemos aproximar su posición, y ponemos en contacto con la Oficina de Telegramas de la Unión Astronómica, en Cambridge, Massachussets., EEUU, a través del IAC en La Laguna, estos se pondrán en contacto con todos los observatorios del mundo para determinar si es un nuevo objeto y catalogarlo provisionalmente. Una vez que se ha confirmado el descubrimiento por los testimonios aportados por otros observadores, el cometa será bautizado con el apellido de su descubridor, por el que será conocido en lo sucesivo. Ni que decir tiene que el tiempo empleado en conseguir uno de estos descubrimientos es bastante considerable y ronda las 500 horas de observación, si uno tiene suerte, algunos caza cometas no descubrieron su primer cometa hasta alcanzar 1000 horas de observación efectiva.
Espero que a los que no imaginaban poder descubrír, algún día un cometa, esta lectura les anime a poner manos a la obra. No duden en mandar sus preguntas a Astrored.
Saludos.
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