
Una de las peculiaridades de nuestro es la de que posee una atmósfera, junto con la existencia de agua y de unas temperaturas moderadas –debido a su distancia del Sol y a la presencia de dióxido de carbono que hace un papel regulador– le permiten ser un lugar idóneo para el desarrollo de la vida.
Parece ser que el origen de la Tierra se debe a la unión de planetésimos, lo mismo que el del resto de los planetas del sistema solar. Pero cabe preguntarse ¿Cómo se formaron las distintas capas de la Tierra: el núcleo, el manto y la corteza?
Existen varios respuestas científicas a esta pregunta.
Una hipótesis sostiene que primero se formó el núcleo, a partir de materia densa y rica en hierro, y que posteriormente se fueron agregando materiales ricos en silicio y oxígeno: los llamados materiales silicatados. Se denomina a esta teoría acreción heterogénea.
Otra solución propuesta es suponer que los materiales y planetésimos que impactaron para formar la Tierra eran de naturaleza diversa: unos ricos en hierro y otros en silicatos. La diferenciación entre el núcleo y el manto fue posterior a la formación, ya que la mayor densidad de los materiales ricos en hierro hizo que éstos se concentraran en el núcleo. Estos solución se conoce como acreción homogénea.
Ambas teorías consideran que la corteza tiene un origen posterior, pues en la Tierra primitiva no se podría formar una corteza sólida dadas las grandes temperaturas existentes y las enormes emisiones de material volcánico.
La disminución de los teorías permitiría la formación de una corteza primitiva, inicialmente muy reducida, a partir de la solidificación de materiales volcánicas. En estos reductos es en donde comenzaría la actividad erosiva que posteriormente daría origen a las rocas sedimentarias.

ORIGEN DE LA LUNA.
El origen de la Luna ha causado controversia durante mucho tiempo. A primera vista parece de poca importancia suponer que se formó de distinta manera que la Tierra, pero la Luna es ahora muy diferente de la Tierra, tanto en estructura como en funcionamiento. Los geólogos creen que la Luna se formó aproximadamente al mismo tiempo que la Tierra y enseguida se calentó rápidamente con una amplia fusión y la formación de un océano de magma. Seguidamente , se formó una corteza de anortosita sobre la superficie, dando origen a las lavas más tarde que forman los mares.
Pero se tiene al menos tres posibilidades de la formación de la Luna y como se convirtió en satélite de la Tierra.
- Dado que la Luna está compuesta principalmente de silicato algunos científicos han sugerido que fue originariamente una parte del manto de la Tierra que se volvió inestable y separó. Sin embargo, esta hipótesis presenta un problema: la composición de la Luna es bastante distinta de la del manto de la Tierra; es relativamente pobre en elementos volátiles (agua, carbono, nitrógeno, azufre, mercurio, plomo) pero es rica en elementos refractarios (titanio, aluminio, cromo).
- Otra objeción es que la Tierra y la Luna juntas parecen tener un momento angular insuficiente para permitir la separación originaria. Otros científicos, sin embargo, sostiene que la Luna se formó en otro lugar de la nebulosa solar y fue después "capturada" por la tierra. No obstante algunos científicos creen que esta captura es un fenómeno estadísticamente imposible.
- Una tercera posibilidad es que la Luna se condensó de la nebulosa solar cerca de la Tierra, pero completamente independiente de ella. Sin embargo, esta hipótesis hace que las diferencias químicas entre los dos cuerpos sean todavía más difíciles de entender. Una solución a este problema es imaginar que la Luna se formó en una región de la nebulosa que ya había formado la Tierra, quizás era una nube de silicatos evaporada por la superficie terrestre debido a las altas temperaturas provocadas por los impactos de las partículas.
MOVIMIENTOS DE LA TIERRA.
La Tierra se desplaza en el espacio realizando dos movimientos muy importantes: la rotación y la traslación. Además de éstos, nuestros planeta realiza dos movimientos más, la nutación y la precisión, que son más difíciles de observar.
Todos estos movimientos influyen decisivamente en muchos de los fenómenos que suceden nuestro planeta. Los más evidentes son la sucesión de las estaciones y la de los días y las noches.
El movimiento de traslación.
La Tierra se desplaza alrededor del sol siguiendo una órbita elíptica, en uno de cuyos focos se encuentra la estrella. La órbita que describe la Tierra se denomina eclíptica.
Nuestro planeta tarda en cada revolución alrededor del Sol algo más de un año: concretamente, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. Este hecho obliga a la creación de los años bisiestos, a los que se les añade un día, para compensar la diferencia entre el calendario y el tiempo que invierte la Tierra en su movimiento de traslación.
El movimiento de rotación.
La tierra gira alrededor de su eje una vez cada 24 horas. Debido a este giro, un punto situado en el ecuador terrestre si desplaza a unos 1600 kilómetros por hora. Esta velocidad disminuye hasta hacerse nula en los polos.
El sentido de giro de la Tierra es de oeste a este, como se puede deducir del hecho de que el Sol sale por el este y se pone por el oeste.
El eje de rotación de la Tierra no es perpendicular al plano de la órbita que describe alrededor del Sol. Por el contrario, este eje está inclinado y forma un ángulo de 66,33º con el plano de la eclíptica. Este hecho también tiene una gran influencia en las características del planeta.
Consecuencias de la rotación.
El movimiento de rotación da lugar a la sucesión del día y de la noche. Si el eje de rotación de la Tierra fuera perpendicular al plano de la eclíptica, los días y las noches serían iguales. Al no ser así, se producen a lo largo del año variaciones en la duración de los días y las noches. Esta situación varía con la latitud.
- En los polos y en el ecuador, las noches y los días son siempre iguales. En los polos, tanto el día como la noche duran 6 meses. En el ecuador duran 12 horas.
- En el resto de la Tierra las noches y los días son variables: los días son más largos en verano y más cortos en invierno.
Consecuencias de la traslación.
El movimiento de traslación de lugar a la sucesión de las estaciones. Este fenómeno se ve claramente acentuado por la inclinación del eje de rotación de la Tierra, que provoca las diferencias estacionales entre el hemisferio norte y el sur.
- En el hemisferio norte, el 21 de junio es el solsticio de verano, que es el día del año en el que el período de iluminación es más largo: alcanza las 16 horas. Al mismo tiempo, en el hemisferio sur es el solsticio de invierno, momento del año en el que el período de iluminación es más corto, de unas 8 horas.
- Del 21 de junio al 21 de septiembre es verano en el hemisferio norte e invierno en el hemisferio sur. En el norte, el 21 de septiembre es el equinoccio de otoño y en el hemisferio sur es el equinoccio de primavera. Los equinoccios son los días del año en los que la duración del día y de la noche es la misma.
- Del 22 de septiembre al 21 de diciembre es otoño en el hemisferio norte y primavera en el hemisferio sur. El día 21 de diciembre es el solsticio de invierno en el hemisferio norte y el solsticio de verano en el sur.
- Del 21 de diciembre al 21 de marzo es invierno en el hemisferio norte y verano en el sur. El 21 de marzo es el equinoccio de primavera en el norte y el de otoño en el sur.
Las fechas de los solsticios y los equinoccios pueden variar ligeramente cada año. Así, el solsticio de verano puede ser el 20, el 21 o el 22 de junio.
Las bajas temperaturas del invierno no se deben a la distancia entre la Tierra y el Sol, sino a la inclinación del eje de rotación terrestre, que hace que en ese momento los rayos solares lleguen a la Tierra menos perpendiculares a la superficie. La inclinación de los rayos es máxima en invierno y mínima en verano.
Otros movimientos de la Tierra.
Además de la rotación y de la traslación, la Tierra tiene otros dos movimientos: el de precesión y el de nutación.
El movimiento de precesión consiste en un movimiento del eje de rotación de la Tierra, que describe un cono a lo largo de 26000 años.
El movimiento de nutación es un ligero cabeceo del eje de rotación terrestre.
MOVIMIENTOS DE LA LUNA.
La Luna tiene dos movimientos: rotación sobre su eje y traslación alrededor de la Tierra.
Los movimientos de rotación y traslación son la causa de la aparición de las fases lunares. Por otra parte, ambos movimientos son sincrónicos. Esto quiere decir que la Luna tarda lo mismo en girar una vez alrededor de sí misma que en girar alrededor de la Tierra. Por eso, nuestro satélite ofrece siempre la misma cara hacia la Tierra.
Consecuencias de los movimientos de la luna.
Las mareas.
La Tierra y la Luna se atraen recíprocamente, es decir, que la Tierra ejerce la misma atracción sobe la Luna, que ésta sobre la Tierra.
Este conjunto Tierra- Luna tiene su centro de gravedad en un punto del interior de la Tierra, a unos 5000 km. Del centro, sobre el que gira los dos cuerpos. El lado de la Tierra que mira hacia la Luna en cada momento se ve atraído por ella. La parte sólida del planeta no puede ceder gran cosa, pero la parte líquida si puede fluir libremente en dirección hacia la Luna. Se puede ver entonces cómo asciende el nivel de agua en es zona. Al ascenso del nivel del mar por esta causa se le denomina marea alta o pleamar. Por el contrario, la zona desde la que ha fluido el agua desciende de nivel y se produce la marea baja o bajamar.
Como el sistema Tierra – Luna tiene que permanecer en equilibrio, el aumento de agua por la zona más próxima a la Luna debe compensarse por el lado opuesto con otra marea de similar intensidad. Aproximadamente cada 12 horas y media se produce una pleamar alternando con una bajamar.
Una consecuencia muy importante de las mareas terrestres, es que los días son cada vez más largos. Este frenado de la rotación de la Tierra se produce porque el agua de los océanos roza continuamente con el fondo rígido de los mismos, ya que el abultamiento de las aguas tiende a estar alineado con la Luna mientras la Tierra gira. El aumento en la duración de los días es tremendamente pequeño. En un futuro muy lejano, los días serán tan largos que la Tierra siempre presentará la misma cara a la Luna, de la misma manera que ésta, siempre nos enseñará la misma cara a nosotros.
Otro efecto secundario de las mareas es que Luna se aleja de la Tierra 4 cm. Cada siglo, se supone que en épocas remotas la distancia entre ambos astros era mucho menor que en la actualidad, con efectos de marea mucho más intensos.
Los eclipses.
Eclipse es la desaparición de un astro producida por la interposición de un cuerpo entre ese astro y el Sol que ilumina. Se llama eclipse total a la desaparición completa del astro; y parcial al eclipse que solo oculta una parte del mismo.
- Eclipse de Luna. La Tierra iluminada por el Sol proyecta detrás de ella un cono de sombra. Si la Luna penetra parcial o totalmente en ese cono, deja de esta iluminada completa incompletamente, según el grado de penetración en el cono de sombra. Existe otro cono, llamado de penumbra, donde la intensidad de la luz está disminuida.
- Eclipse de Sol. Se produce cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Puede ser: anular, total o parcial.
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