
El
telescopio
Dobson motorizado de 14.5 pulgadas
de abertura del autor, en el Texas Star Party de 1997, con Richard Berry (a
la izquierda) y Al Kelly.
Casi siempre que utilizo mi telescopio en público escucho los mismos comentarios acerca de lo "complejo" que es, "con ordenador y todo..." Lo curioso es que la situación real es justo la contraria. De acuerdo, la pantalla de un ordenador puede parecer impresionante, y hay algo en todas esas menudencias electrónicas y circuitos impresos que produce asombro la electrónica de mi telescopio está instalada en cajas de plástico transparente. Ver el telescopio moviéndose automáticamente hacia su objetivo, con un sonido parecido al de una extraña turbina, probablemente contribuye también a formarse una idea equivocada acerca de su complejidad. Pero lo cierto es que el telescopio está formado por subsistemas muy sencillos que unidos lo convierten en un instrumento muy amigable y fácil de utilizar. La idea fundamental detrás del concepto de los telescopios Dobson motorizados es la de simplificar al máximo la tarea de observar el cielo, y en mi caso la de obtener imágenes del mismo. Aunque el sistema tiene capacidad para realizar operaciones muy sofisticadas, éstas no son necesarias para poder hacer observaciones simples.
Sólo unos pocos procedimientos básicos son necesarios para empezar a observar. Por ejemplo, en mi caso sólo tengo que conectar un ordenador portátil (para tareas observacionales simples utilizo un viejo 386 a 20 MHz) al telescopio mediante dos conectores y esperar a que el programa de control inicialice el sistema. Tras introducir aproximadamente la orientación inicial del eje de acimut, selecciono una estrella de la extensa base de datos disponible y la centro en el campo del telescopio. Si realmente necesito una orientación muy precisa de la montura puedo repetir el proceso con una o dos estrellas más. Si sólo quiero mantener centrado el objeto seleccionado inicialmente, que puede ser un planeta, como Júpiter o Venus en pleno día, sólo tengo que dejar que el telescopio vaya siguiendo el objeto durante más o menos un minuto, volverlo a centrar en el campo, y a partir de entonces permanecerá inmóvil mágicamente. Haced esto junto a vuestros colegas cuando estén esperando hasta que la oscuridad les permita empezar a alinear los ejes polares de sus telescopios. Para poder seleccionar un objeto Messier o NGC de la base de datos o cualquier otro objeto cuyas coordenadas hayan sido introducidas manualmente y que el telescopio lo localice automáticamente, es necesario inicializar la montura con dos o tres estrellas, lo cual sólo cuesta un momento. ¿Alguna vez habéis intentado mostrar a alguien la totalidad de la Nebulosa del Velo? El telescopio tiene varias funciones que permiten programar un recorrido arbitrario que posteriormente será realizado automáticamente.

La
rotación
de campo
se produce en cualquier telescopio cuya montura no disponga de un eje paralelo
al eje de rotación terrestre incluyendo tanto instrumentos sobre
monturas altacimutales como ecuatoriales mal alineados, y es un serio
problema para la toma de imágenes incluso de muy corta exposición.
En la imagen vemos el sistema de corrección de rotación de campo
en el portaoculares del telescopio de 14.5 pulgadas del autor, movido mediante
un motor paso a paso y una reducción 240:1, obra de Andy Saulietis. El
software de control de telescopios de Mel Bartels dirige este motor, al igual
que los de los ejes de altitud y acimut. La cámara CCD Cookbook 245 está
acoplada a un mecanismo deslizante que permite su intercambio con un ocular.
Las mangueras de látex de color naranja conducen el refrigerante para
la cámara.
Este sistema de seguimiento ha tenido su mayor impacto en mi forma de obtener imágenes CCD. No dispongo de un observatorio permanente en mi casa, en Houston, Texas, donde hay gran contaminación lumínica. En las noches entre semana, solía emplear una parte significativa de mi tiempo disponible en alinear mi plataforma ecuatorial con precisión suficiente para poder realizar exposiciones de 30 segundos sin correcciones de seguimiento. Ahora, en menos de diez minutos ya he instalado el telescopio, conectado el ordenador e inicializado el sistema con tres estrellas. Mientras la cámara CCD se va enfriando y al mismo tiempo que la enfoco mediante una estrella, esa misma estrella me permite eliminar cualquier desviación residual en el seguimiento con tan sólo mantenerla centrada en el campo. De esta forma, el 90 por ciento de las imágenes con 30 segundos de exposición sin correcciones resultan válidas. Si continúo refinando el seguimiento mientras tomo imágenes, la duración de las exposiciones puede llegar a 60 segundos sin necesidad de hacer correcciones, y todavía resultan válidas entre el 80 y el 90 por ciento de las imágenes obtenidas.
La clave para tener este tipo de prestaciones consistentemente radica en la flexibilidad del software para adaptarse al hardware con el fin de contrarrestar los errores debidos a imperfecciones mecánicas, como el error periódico y las holguras en los elementos del sistema de arrastre. Uno de los aspectos más gratificantes que ha tenido la tarea de transformar mi reflector de 14.5 pulgadas f/5 a este sistema fue el trabajo de ajuste encaminado a comprobar hasta qué punto el sistema podía ser perfeccionado. El mejor rendimiento que he obtenido hasta el momento ha sido una deriva de un segundo de arco por minuto durante 30 minutos seguidos, sin error periódico detectable.
Los revolucionarios conceptos que John Dobson introdujo fueron fundamentales para poder acercar la observación astronómica a un gran número de personas. Sobre la base de la elegancia que la montura Dobson posee, su motorización mediante un sistema sencillo parece una muy buena forma de continuar lo que él comenzó.
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