
Gran parte de los pueblos existentes desde los inicios de la cultura humana, nos ha dejado en herencia miles de artefactos arqueológicos indescifrables de carácter sagrado, como representaciones de animales, humanos y objetos pintadas en cavernas o grabadas en altas cumbres, esculturillas, edificaciones y tumbas, además de extraños mitos de enfrentamientos entre seres Divinos, humanos y animalísticos y rituales sagrados y misteriosos celebrados a la luz de las estrellas en determinados días de fiesta del calendario astronómico.
En todos los casos: obras de arte, mitos y rituales de carácter secreto que nuestros ancestros hacían por alguna importantísima razón, ya que dedicaban gran parte de su tiempo y esfuerzo en su elaboración, pero cuyos significados y finalidad última han permanecido ocultos.
Por un lado se sabe que las obras de arte, los mitos y los rituales tenían finalidad sagrada, con las que se enviaban mensajes a la Divinidad a la que invocaban mágicamente (por la vista, el oído,...) para que enviase abundantes alimentos e hijos. Por ejemplo las obras de arte situadas en entornos ocultos o de difícil acceso a la contemplación humana son interpretadas por Alcina (1982, 182) como: "... la única deducción lógica puede ser la de que tales glifos se construían para que los contemplasen los mismos dioses o seres sobrenaturales de su mitología."
Y por otro lado se sabe que estaban relacionados con la astronomía, ya que algunos de los nombres de los protagonistas humanos de mitos y obras de arte realizadas por creyentes de religiones de principios de la época histórica, heredadas de la Prehistoria, correspondían a Divinidades celestes o bien los animales que los acompañan denominan constelaciones. Y Divinidades que se creían eran personificaciones celestes y habitaban en el cielo y bajo la tierra, precisamente lugares donde se movían y ocultaban las estrellas y constelaciones (no sólo el sol y la luna). Y también se sabe que las fiestas estaban relacionados con la astronomía, ya que las fechas en que se celebraban estaban acorde con el calendario astronómico.
De forma que para conocer el verdadero alcance del conocimiento astronómico de nuestros ancestros de la Prehistoria ha nacido una nueva ciencia. Algunos investigadores la sintetizan bajo el nombre de arqueoastronomía, englobando los diferentes estudios de materiales relacionados con las creencias astronómicas en diferentes ámbitos, mientras que otros las denominan de forma independiente como astroarqueología, arqueoastronomía y etnoastromía.
En esta exposición se considera la arqueoastronomía como una disciplina que trata de comprender el grado de conocimiento de la astronomía que tenían nuestros ancestros y que dejaron su huella desde la Prehistoria, no sólo en los diferentes objetos arqueológicos legados (esculturas, pinturas, geoglifos, relieves, edificios y otras manifestaciones artísticas), sino también en los mitos y creencias de diferentes pueblos, en la elección de los días de fiestas (y no sólo en las celebradas en los solsticios o equinoccios, sino también en las fiestas de recolección, de siembra, muerte y resurrección), en los ritos que realizaban en precisos días de fiesta, etc, etc.
Y para profundizar en este conocimiento astronómico de los pueblos arcaicos y primitivos, la arqueoastronomía complementa el estudio de la astronomía y la arqueología con otras disciplinas como la etnología, sociología, historia, mitología, religión, cosmología, antropología,...
A - SABER ASTRONÓMICO DE CONSTELACIONES VERSUS ORIENTACIÓN DE EDIFICIOS AL SOL Y LA LUNA
Sin embargo "ciertos expertos arqueoastrónomos", que se creen que saben más que Lepe, Lepijo y sus tres hijos, se dedican a discutir con los vientos y a airear su limitada visión academicista y estereotipada, escribiendo en revistas y otros foros más internacionales, su pretensión de que el único objetivo a estudiar por la arqueoastronomía sea la de las orientaciones de los edificios arcaicos, para descifrar sus alineaciones con el sol o la luna en ciertos momentos del año.
Y a la vez que intentan imponer su limitada visión, se dedican indignados a disparar andanadas de aviso y a amargarles la vida, a los detestados investigadores que disienten de sus ideas y se atreven a postular ideas innovadoras en este campo, en el que para los "expertos" no cabe el escepticismo de lo predicado por ellos.
Pero a pesar de las trasnochadas actitudes inquisitoriales suscitadas, intrépidos arqueoastrónomos han decidido oponerse a la fuerza del viento y se dedican como aves solitarias, en un intento innovador de acercarse a esta disciplina, a investigar además otras funciones para la arqueoastronomía.
Y así numerosos arqueoastrónomos rebeldes y críticos postulan ideas innovadoras, a los que adhieren otros defensores que tratan de destruir los dogmas y las maneras autoritarias impuestas por los ortodoxos. Y recuperan una nueva definición más profunda y ambiciosa para la arqueoastronomía.
Y así se han puesto a estudiar como adecuada materia arqueoastronómica desde una perspectiva multidisciplinar, tanto los mitos de otros pueblos arcaicos o primitivos, como las obras de arte o las fiestas, así como los rituales que celebraban, basadas en las afirmaciones de otros astrónomos prestigiosos, que los han interpretado como reflejos de su saber astronómico.
Y saber astronómico que no sólo se limita a las posiciones de los dos grandes astros celestes: el sol o luna a lo largo del año, sino que comprende el conocimiento de las posiciones cíclicas del resto de los astros que se agrupan en el cielo nocturno formando constelaciones y coincidentes con fenómenos regulares. Ya que sus distintas posiciones cíclicas, bien al atardecer o antes del amanecer, son las que dieron lugar a elaborados calendarios que marcaban las diferentes estaciones y los diferentes procesos de los períodos agrícolas. Y constelaciones que han sido conocidas, a veces incluso con los mismos nombres, en todo el universo y desde el principio de la cultura humana, según lo evidencia la arqueología y otras fuentes.
B - LEYENDAS DE ENFRENTAMIENTOS ENTRE SERES ANIMALÍSTICOS, HUMANOS O DIVINOS, COMO MITOS DE CARÁCTER ASTRONÓMICO
Y así algunos astrónomos nos informan que los extraños mitos que narran enfrentamientos entre seres animalísticos, humanos o Divinos, reflejan situaciones estelares precisas.
1º. Por ejemplo mantienen que el mito que narra que la Diosa Artemisa mandó 50 perros / "canes" a su paredro Acteón para devorarlo, refleja una situación estelar a la vez que un fenómeno coincidente: la canícula que abrasa y mata.
Y refleja la situación estelar que aparecía antes del amanecer del 21 de junio arcaico Mapa 1, cuando se producía el orto de la estrella Sirio de la constelación Can Mayor, personificada por la Diosa Artemisa y anunciaba la llegada de un fenómeno coincidente: la canícula / los "días perros" / los 50 días caniculares en los que la Naturaleza se marchitaba (canes de Artemisa) [según resumen de la Encicl. Espasa, Tomo 43 (1988, 1066) y del astrónomo Joachim Herrmann (1986, 148)]. Y afirman los enciclopedistas más adelante (1988, 1067) "El nombre canis de la constelación fué (sic) el origen de la voz canícula para designar los ardores del verano." Y coincidente con la destrucción de la vegetación y los frutos / la muerte de Acteón (personificación de la vegetación), que se abrasaba con la llegada del calor, confirmada por los enciclopedistas del Tomo 2 (1988, 511) cuando manifiestan: "Es probable que Acteón representara en la mitología el emblema de la naturaleza marchita en la época canicular, y los 50 perros los cincuenta días de la canícula."
De manera que de acuerdo con los prestigiosos astrónomos, el mito de Acteón refleja: un día del calendario arcaico: el 21 de junio. Una precisa situación estelar: cuando se producía la salida heliaca de la estrella Abrasadora / Sirio de la constelación Can Mayor (hoy tal situación se produce el 5 de septiembre). También un fenómeno: el calor / canícula. Asimismo anunciaba (de forma secreta y metafórica) o recomendaba un proceso agrícola: la pronta recogida de vegetales y frutos antes de que se agostase con los calores / antes de que se muriese (Acteón). A la vez el mito estaría señalando ciertos ritos a practicar en el día de fiesta del solsticio de verano, que anunciaba la llegada de los calores y de los vientos caniculares (abrasivos), con la finalidad de aplacar a la Divinidad (Artemisa) que se creía enviaba tales fenómenos.
O sea que el mito de muerte de héroe Acteón, está sugiriendo o previniendo a las personas iniciadas en la doctrina mistérica que lo sabían interpretar: "si quieres evitar la muerte de la vegetación y los frutos, estáte prevenida. Cuando veas que los perros celestes se comen a Acteón, o sea cuando aparece la constelación Can Mayor en cierto momento del año, coincidente con el tiempo en que viene el calor, acumula vegetales y frutos antes de que sean devorados por la canícula abrasadora y realiza ciertos ritos sagrados para aplacar los fenómenos".
Pero no es exclusiva la relación de este mito con la astronomía. Otros astrónomos también afirman que otros mitos de muerte de héroes, a causa de la "exterminadora" Diosa Artemisa, también reflejan determinada posición astronómica.
2º. Así, el extraño mito de la Diosa Artemisa que envió un escorpión a su paredro Orión para matarlo, también es interpretado como una situación estelar: aquella en la que aparece enfrentada las constelaciones de Escorpio a la de Orión sobre el horizonte en determinado atardecer de un día del calendario Mapa 1 (a las que están asociadas con metáfora semántica: el escorpión a constelación Escorpio y el héroe Orión a la constelación epónima). En palabras de los astrónomos Ridpath y Tirion (1986, 190): "En una leyenda el jactancioso Orión es picado por un escorpión que le produce la muerte, y ahora se sitúa en el firmamento de modo que desaparece en tanto emerge la constelación Scorpius."
Así que este mito también tiene una explicación astronómica y refleja: un día del calendario arcaico: en este caso el 14 de febrero. Una precisa situación estelar: cuando se producía orto crepuscular de la constelación Escorpio y el ocaso de Orión (hoy tal hecho astronómico se produce el 1 de mayo). Un fenómeno maléfico o benéfico para la vegetación (que no nos lo dice el mito, pero que sería obvio para quien estaba en posesión de la doctrina mistérica, posiblemente la lluvia fecundadora). Asimismo anunciaba un proceso agrícola: la siembra, enterramiento y muerte de la semilla para que el grano, tras morir, renaciese como vegetación. Da una descripción aclaratoria Bernabé (1987, 42) cuando afirma: "... un dios muerto desmembrado y resucitado (aspecto que se aviene con la «muerte» de la espiga, la siembra y el brote de la nueva espiga, en el caso de los dioses del grano),...".
[En este mito la Divinidad del grano se identifica con el héroe Orión, en otras mitologías de religiones agrícolas, con los héroes y heroínas que también morían: Adonis, Aranrhod, Ariadna, Atis, Auxesia, Baal, Basa Grande, Cora, Diarmaid, Dumuzi, Dusura, Eshmund, Ferefata, Gugalanna, Hipólito, Idunna, Ixquic, Lohiau, Lugna, Lúufri, Melqart, Melcario, Misa, Nigola, Onatag, Pelles, Perséfona, Proserpina, Pwyll, Robigo, Rod, Sabacio, Samdón, Shamín, Sita, Tammuz, Virbius, Xaratanga, (Cristo),..].
A la vez el mito estaría señalando ciertos ritos a practicar en el día de fiesta de la siembra antes de la primavera para conseguir que la Divinidad [Artemisa o las similares de otros panteones: Afrodita, Alilat, Anahita, Asera, Astarté, Asthoret, Astronoe, Baalat, Baaltis, Belona, Bendis, Ceres, Cibeles, Cotito, Cuerauápari, Damia, Dana, Demeter, Dictina, Freia, Grania, Hi'íaka , Inanna, Ishtar, Isis, Ixmucana, Krumina, Lusia, Ma, Mari, Milita, Prithivi, Rhiannon, Tailtiu, Tanit, Venus, (Virgen María)] enviase los fenómenos relacionados con la siembra de la semilla y la agricultura.
O sea que el mito de muerte de Orión está previniendo a las personas iniciadas en la doctrina mistérica que lo sabían interpretar: "si ves al escorpión surgiendo para picar a Orión, prepárate a sembrar porque es el momento adecuado en que va a coincidir con las lluvias favorables para que la semilla germine en la primavera y realiza ciertos ritos para asegurarlo".
Así que tanto el mito de Acteón como el de Orión, que narran sus respectivas muertes a manos de "animales" de Artemisa, Diosa de la Caza, están reflejando posiciones de constelaciones "animalísticas" justo el inicio y hacia el final del proceso agrícola de la primera época agrícola: de siembra antes de la primavera (muerte de semilla antes de la resurrección de la vegetación) hasta la abrasión de la vegetación en verano (muerte de la vegetación y de los frutos).
3º. También es interpretado otros mitos y leyendas arcaicas por ciertos eruditos, como reflejo del saber astronómico de sus autores. Así el viaje de Rama, protagonista de la epopeya Ramayana, es interpretada por "El carmelita padre Paulino de San Bartolomé", según nos aporta los redactores de la Encicl. Espasa, Tomo 49, (1991, 488): "... prueba con muchas razones que no es más que una ficción de geografía astronómica, aunque cree que bajo esta fábula podría ocultarse algún héroe verdadero."
4º. Igualmente otros mitos legados por nuestros ancestros mostrarían sus conocimientos astronómicos, como los de Hércules que mató a la Hidra de Lerna, al León de Nemea, al Dragón enviado por la Diosa Hera o robó las manzanas de las Hespéridas, en todos los casos, seres identificados con constelaciones denominadas así desde la Prehistoria y que aparecían en el cielo nocturno: Hércules, Hidra, Leo, Dragón, Hespéridas.
5º. Y el mito de pueblos aborígenes de Arnhem Land que habla de dos hermanas que intentaban escapar de su hermano, se convirtieron en peces pero su hermano las atrapó, se comió los peces, para más tarde éstas convertirse en las estrellas de la Vía Láctea / Mar Celeste, está hablando de cierta situación estelar cíclica.
C - CONTENIDO DE PINTURAS O DIBUJOS COMO OBRAS DE ARTE DE CARÁCTER ASTRONÓMICO
Tampoco "ciertos expertos arqueoastrónomos" consideran materia de estudio el contenido (no las alineaciones) de las obras de artes de dibujos de animales, humanos y objetos grabadas en las rocas de las cúspides de altas montañas o dibujadas amontonando piedra en los suelos de lugares desérticos o pintados en el techo de profundas cavernas, a pesar de que algunos astrónomos de gran prestigio, los han interpretado globalmente como reflejos de su saber astronómico.
Como por ejemplo piensan los autores de El Universo (1982, 1595) de pinturas primitivas cuando afirman: "Como los aborígenes estaban interesados en los astros, se puede esperar que parte de ese arte tenga como protagonistas fenómenos celestes. De hecho, algunas de estas pinturas e inscripciones sobre roca presentan astros, aunque sea en forma simbólica." De hecho queda constancia de representaciones artísticas de pueblos primitivos que reflejan precisas constelaciones.
1º. Un ejemplo es la pintura ilustrada en Dibujo 1 del pueblo Yirrkala de Australia en la que se puede observar, arriba una representación astronómica de estrellas y abajo una representación metafórica de las constelaciones como una "escena de caza" animalística: un tiburón persiguiendo a una raya (caso artístico único que refleja tanto la situación estelar de forma explícita y la representación simbólica). En palabras de Haynes (1997, 72): "A tribal bark painting representing the Southern Cross and its Pointer Stars, Alpha and Beta Centauri. This depiction from Yirrkala shows the stars of the Southern Cross (a stingray) being chased by the Pointers (a shark). "
Y estaría representando: un día del calendario astronómico. Una precisa situación estelar: quizás cuando ambas constelaciones: Centauro y La Cruz del Sur se sucedían al atardecer. Un fenómeno maléfico o benéfico para la vegetación. Asimismo anunciaba un proceso agrícola. A la vez el mito estaría señalando cierto rito a practicar en el día de fiesta.
2º. Otro ejemplo artístico que ilustra la idea de que las obras de arte arcaicas serían materia adecuada a estudiar por arqueoastrónomos sería la escena reflejada en la moneda de Orcómenes de La Arcadia del siglo I adne, en la que está grabada por una de las caras la figura de Acteón antes de morir (no presentada en esta exposición) y por la otra cara la figura de la Diosa Artemisa con su perra y su arco Dibujo 2, que refleja exactamente el mito que hemos hablado en B-1º, cuando la Diosa Artemisa, personificación de la estrella Sirio / "La Estrella de la Perra" / "La Estrella del Arco" / "La Abrasadora" de la constelación Can Mayor, aparecía antes del amanecer y sus perros mataban a Acteón.
Así que esta moneda de la Diosa de la caza representa la situación estelar del 21 de junio que hemos reflejado en el Mapa 1 y el fenómeno de la canícula. Lo corrobora Ward Rutherford (1994, 126) cuando dice: "El «cumpleaños» de Artemis y el de su alter ego romana, Diana, era el solsticio de verano y ambas son diosas de la caza."
3º. Otro ejemplo artístico que ilustra, con diferente matiz, la misma situación estelar y fenómeno, es el relieve de mujeres sentadas en perras-tronos devoradoras grabadas en una sítula de La Certosa, Bolonia del siglo V adne Dibujo 3.
Las perras se identificarían con canes de la constelación Can Mayor y las víctimas devoradas: humano (en mito anterior personificado por Acteón que muere devorado por perros) y liebre, se identificarían con las constelaciones Orión y Liebre representadas en el Mapa 3, cuando se producía el levantamiento heliaco de Can Mayor el 21 de junio arcaico. La acción de devorar es metáfora funcional de la canícula / del calor abrasivo que hacía perecer la vegetación y los animales de caza.
4º. También otras escenas animalísticas reflejarían constelaciones en precias situaciones estelares. Y así lo afirman otros arqueoastrónomos innovadores como Rappenglueck, que tras estudiar las pinturas animalísticas de la cueva de Lascaux, considera que un toro-uro representa la constelación Tauro y unos puntos la de Las Pléyadas en determinada situación estelar. Luz Antequera interpreta los veintitantos animales del techo de Altamira como representación de otras tantas constelaciones. La matemática Reiche considera que los dibujos de Nazca forman un gigantesco calendario sobre los movimientos del sol, la luna y las constelaciones y el glifo en forma de cisne representa la constelación de Orión. Graham Hancock manifiesta que el glifo en forma de candelabro de Paracas representaría la constelación de la Cruz del Sur,...
5º. Igualmente otros intelectuales creen que las representaciones artísticas de la Prehistoria representan constelaciones cifradas en lenguaje metafórico. Y así lo entendía Campbell (n. 1904 - m. 1987) respecto a las pinturas del techo de Altamira en (1991, 428) cuando afirmaba: "En Altamira, los grandes toros -que casi respiran de lo vivos que están- se encuentren en el techo recordándonos su naturaleza, porque son las estrellas."
D - DÍAS DE FIESTAS CON RITUALES DE CARÁCTER ASTRONÓMICO
Muchos pueblos con religiones mistéricas han estado celebrando fiestas de Fertilidad animal o humana para tener suficientes hijos. O fiestas relacionadas con la resurrección de los muertos. O relacionadas con el proceso agrícola: de siembra y de resurrección invocadora de lluvia para que hubiese alimentos para no morir de hambre, de acción de gracias por la abundancia alimentaria. O fiestas sagradas para obtener otros logros.
Y fiestas en las que se practicaban variados rituales sagrados de carácter secreto: bailes y cantos al son de instrumentos musicales, procesiones a pie, en carro o a caballo, fogatas y luminarias, sacrificios de animales, banquetes con comidas y bebidas sagradas, competiciones deportivas sagradas y otros rituales orgiásticos secretos, que aún nadie ha encontrado una explicación del por qué.
Y esas fiestas se celebraban en precisos días del año del calendario astronómico, cuando lo indicaban la posición de las estrellas y constelaciones: bien bajo las estrellas al atardecer tras la puesta del sol o bien al amanecer cuando aparecían ciertas estrellas antes de la salida del sol, como en los solsticios y en los equinoccios y por tanto las fiestas tenían fundamento astronómico.
Y para llevar a cabo todas estas ceremonias en días determinados del año desde la más remota Prehistoria, según lo evidencia la arqueología y las religiones históricas heredadas, nuestros ancestros habían que tener avanzados y precisos conocimientos de astronomía y de los fenómenos cíclicos, así como debían tener un calendario anual y datos suficientes como para distinguir los días de fiesta con precisión, ya que necesitaban poner todo el cuidado y la pulcritud adecuada para que llegase a la Divinidad sus súplicas para aplacarla, en los momentos justos en que iba a enviar los fenómenos maléficos (dado que se creía que era quien los enviaba), así como debían dar gracias por los fenómenos benéficos recibidos, para que la Divinidad estuviese contenta y cumpliera con su obligación de cuidarlos como a sus hijos.
Aunque al haber sido un conocimiento astronómico, mantenido y transmitido en manos de personas iniciadas de forma secreta, [el castigo por difundir la doctrina secreta era el descuartizamiento, como se narra le ocurrió a la sacerdotisa corintia Melisa a principios de época histórica, muerta por haber querido divulgar los Misterios de la Diosa Demeter, Encicl. Espasa, Tomo 54 (1980, 454)], este conocimiento se mantuvo en núcleos aislados y no pasó totalmente a los astrónomos de Mesopotamia, cuando alrededor del año 3300 adne dieron a conocer sus hallazgos en Astronomía, con el calendario zodiacal, los cinco planetas, el sol y la luna. Por lo que no es de extrañar que aún hoy día se crea que los primeros astrónomos observadores de los astros que llegaron a conclusiones científicas, fueron ellos.
Pero antes de que estos astrónomos de Mesopotamia diesen a conocer sus hallazgos, existe evidencia histórica de que eran las sacerdotisas caldeas-sumerias, las astrónomas que estaban interesadas en contemplar las estrellas y no es aventurado pensar que poseían un conocimiento astronómico superior al de los astrónomos posteriores.
Se sabe que observaban los cuerpos celestes cuando pasaban la noche junto a una mesa de oro mientras, según narra Heródoto en el siglo V adne, contemplaban el cielo en la cúspide del Templo / observatorio astronómico de Khorsabad. En palabras de Sureda (1987, 304): "Según Herodoto, en la cúspide del zigurat se disponía un lecho para que el dios copulase con la sacerdotisa. Para el historiador griego Diodoro Sículo, que vivió en el siglo I a. J.C., en estos templos «los caldeos hacían sus observaciones de las estrellas, cuyas apariciones o desapariciones podían ser seguidas cuidadosamente gracias a la altura de la construcción»."
(Es obvio que la interpretación de Herodoto y de Sureda de que la sacerdotisa caldea pasaba la noche en lo alto del zigurat del observatorio astronómico para copular con el dios, no como caldea para realizar las "observaciones de las estrellas", sigue vigente en los actuales astrónomos, condicionados por valores machistas de las funciones femeninas).
Pero es más verosímil pensar que las sacerdotisas caldeas-sumerias astrónomas, al igual que las sacerdotisas iniciadas de otras regiones, observaban las precisas constelaciones que sobresalían en el cielo en cada estación, ante la necesidad de conocer los alimentos y los fenómenos característicos a lo largo del año, y para celebrar las precisas ceremonias de carácter mágico en determinados días de fiesta, dado que eran las depositarias de un conocimiento mistérico que no pasó de forma completa a los sacerdotes, tras la revolución patriarcal.
En principio celebrados en los días de fiesta del calendario Prehistórico y que eran elegidos en función de que eran cuando tenían lugar los hechos astronómicos (precisas constelaciones ocupaban determinada situación estelar) y que coincidían con determinados fenómenos cíclicos, teniendo como razón de su elección precisamente el que era cuando ocurrían los hechos astronómicos. Y asimismo eran las inventoras de los rituales a celebrar en los días de fiesta, inspirándose en las constelaciones y fenómenos, esperando que ocurrieran los fenómenos característicos de tales situaciones estelares.
Y así practicaban ritos para que la Divinidad enviase la lluvia, bailando al son de instrumentos musicales como liras, coincidiendo con cierta posición estelar de las constelaciones Pléyadas (cuyas estrellas se consideraban Danzarinas en la mayor parte de los panteones), Híadas "Las Lluviosas" y Lira. O practicaban ritos consistentes en clavar pica / flecha a bóvido, para propiciar los fenómenos característicos de cierta posición de las constelaciones aludidas: flecha a Flecha y bóvido a Tauro que aparecían en determinada posición en el cielo. Y practicaban ritos con espadas y escudos para invocar los fenómenos coincidentes con determinadas posiciones de las constelaciones: espada a Sagitario y escudo a Escudo. O practicaban rituales con carros para invocar los fenómenos coincidentes con determinadas posiciones de las constelaciones asociadas a las cinco constelaciones de carros que había en el cielo: Auriga, Carro Mayor, Carro Menor, Bootes / Conductor del Carro de Bueyes y Pegaso. O practicaban ritos para pedir el embarazo humano o animal coincidiendo con cierta posición de la constelación Virgo. Y para evitar que la vegetación se abrasase practicaban ritos con canes coincidiendo con cierta posición de la constelación Can Mayor. O iniciaban los viajes por mar cuando lo indicaba la constelación de las Pléyadas [de pleio = yo navego, Nöel, Tomo 2 (1987, 512)], cuya situación en el cielo señalaba el tiempo a propósito para la navegación,....
Y por tanto sería materia adecuada a estudiar por los arqueoastrónomos los rituales sagrados practicados desde la Prehistoria en las fiestas, cuando estaban basadas en creencias astronómicas.
Y rituales que se siguieron practicando en las fiestas de otras religiones en fechas similares, cuando ya el calendario estaba retrasado dos meses y medio y ya no coincidía con los hechos astronómicos de antaño, lo que evidencia que los nuevos mitólogos eran desconocedores del verdadero fundamento astronómico.
Y rituales que cobran plenamente sentido, al analizarlos bajo el punto de vista de que correspondían exactamente a constelaciones, animadas por la Divinidad e intentaban propiciar los fenómenos benéficos coincidentes o que los protegiera contra los maléficos.
1º. Un ejemplo ritual que se celebraba el 21 de junio arcaico, era el rito mágico consistente en encerrarse con perras (representantes de la Diosa que personificaba la constelación Can Mayor) en el Templo Miseón de la Diosa Demeter Misia. Tenía lugar hace varios miles de años en las fiestas "Misias" celebradas en Acaya, La Arcadia, en Pallene y en Argos, y durante las mismas las mujeres se encerraban durante un día y una noche con las perras. Del Templo salían con grandes risas. La ceremonia mágica tenía la finalidad de pedir a la Diosa protección contra los calores caniculares antes de que empezasen los 50 días "perros" / caniculares (coincidentes con el levantamiento heliaco de la constelación Can Mayor).
2º. Asimismo sería adecuada materia a investigar por los arqueoastrónomos las fiestas heredadas por otras religiones, incluidas las ceremonias cristianas, que tienen su origen en las ceremonias sagradas paganas de finalidad agrícola y carácter astronómico. Y que conservan generalmente las mismas fechas en que se celebraban las que sustituyen, cuando coincidían con precisas situaciones de las constelaciones en el cielo. En relación a ello manifiesta Husain (1997, 37): "El cristianismo se apoderó de algunas de las más populares celebraciones romanas y las reinterpretó en un intento, a menudo fracasado, de depurarlas de su carácter pagano." Y Rafael Alarcón Herrera (1999, 66): "La Iglesia no pudo acabar con estas creencias, porque el pueblo llano estaba convencido de que su valor mágico era mayor que el de los nuevos ritos cristianos. Por eso, en vez de luchar contra aquéllos, la Iglesia los sustituyó por otros similares, celebrados en fechas parecidas y dedicadas a vírgenes y santos que habían tomado los caracteres de los viejos dioses y diosas."
Y habría que estudiar por ejemplo la fiesta de la Navidad del 24 de diciembre, que celebra el nacimiento de Jesús de la Virgen María, a imitación de la fiesta arcaica del nacimiento virginal de un bebé de una Diosa Madre Virgen cuando se celebraba la recolección de los cereales y la vendimia.
Fiesta de nacimiento de bebé de Madre Virgen, metáfora religiosa de la situación estelar en que se producía el orto crepuscular de la constelación Virgo y que anunciaba los frutos de la recolección = los Hijos de la Diosa Virgen, que los daba a Luz como metáfora de la nueva cosecha de mieses y frutos = las estrellas Espiga y Vendimiatrix / Vendimiadora / Hijos de la Diosa Virgo (hoy tal situación estelar tiene lugar el 10 de marzo).
Y fiesta similar celebrada en igual fecha a la Modranicht en honor de la Diosa Modron, Madre de los mellizos Mabon y Owein, las Latonias en honor de la Diosa Latona que dio a Luz a los mellizos Artemisa y Apolo, las Opertáneas en honor de la Diosa Cibeles Operto, las Megalartias en honor de la Diosa Cibeles Megalartia, las Mitríacas en honor de la Diosa Madre Virgen Mitra de su Hijo Mitra, las Liberalias, las Miseas,...
3º. Asimismo sería adecuada materia a investigar por los arqueoastrónomos la fiesta celebrada por la iglesia cristiana de san León el 10 de noviembre, fecha que en época arcaica se producía el orto crepuscular de Leo Mayor, hoy tal situación estelar se produce el 25 de enero.
4º. O la fiesta celebrada por los cristianos de la Semana Santa, que rememora la muerte de Cristo, con ritos de ayuno, duelo, procesiones, danzas, cantos de himnos y toque de instrumentos musicales, a semejanza de los ritos paganos practicados en las muertes de los paredros de la Diosa, que como Divinidades del grano morían. Como la de Orión que hemos comentado en el apartado B-2º.
Lo corrobora Campbell cuando afirma en (1994, 80): "Las fechas de estos festivales anuales de muerte y resurrección se hallan integradas en nuestro propio calendario ritual y mítico, en las sinagogas aparece como Pascua de los judíos, y en las iglesias está representado en el Viernes Santo y Pascua."
Aunque la fiesta de la muerte de los paredros arcaicos era coincidente con el ocaso de la constelación Orión y la época de siembra del 14 de febrero arcaico y culminaba en la fiesta de la primavera del 1 de marzo con mascaradas y procesión en carro de ruedas (Carnaval), coincidente con el orto de la constelación Auriga, cuando se celebraba la resurrección del paredro y la germinación de la semilla.
El origen de la fiesta del Carnaval está en dependencia con las fiestas religiosas de muerte y resurrección de la vida vegetal de la primera época agrícola y eran protagonizadas por mujeres, que participaban en procesiones llevando máscaras y la imagen de la Diosa en barca encima de un carro de ruedas tirado por vacas. Tenían lugar de manera similar en muchas regiones con religiones agrícolas, tras la finalización de los trabajos agrícolas de siembra, el 1 de marzo, cuando comenzaba hace varios miles de años la primavera y el "Nuevo Año". Lo confirma la afirmación de los redactores de la Encicl. Espasa, Tomo 11 (1988, 1153): "La etimología que goza de mayor solidez currus navalis, que presta estimable luz acerca de los principios de la historia del carnaval..." ..."con ellas se celebraban el año nuevo (para que este fuera favorable) ó (sic) la entrada de la primavera que simbolizaba el renacimiento de la naturaleza."
Mientras que hoy día la Semana Santa, que celebra la muerte de Cristo, y la Pascua de resurrección que celebra su resurrección (y el de la semilla), tiene lugar el domingo siguiente tras la primera luna llena después del 21 de marzo, equinoccio de primavera, día de comienzo de la primavera actualmente.
Lo que muestra que la fiesta de muerte y resurrección de Cristo ya no coincide con los hechos astronómicos de antaño y además muestra el desconocimiento de los mitólogos cristianos del fundamento astronómico de las fiestas paganas a las que sustituye. Por lo que han antepuesto el Carnaval a la Semana Santa. Y también muestran su equivocación al asociarla con la luna. Y así afirma Campbell (1991a, 251): "La muerte y resurrección del dios está asociada en todas partes con la luna, que muere y renace todos los meses. Durante dos noches y tres días está oscura, y por eso tenemos a Cristo dos noches y tres días en la tumba."
4º. Asimismo la fiesta cristiana de San Juan Bautista que bautizaba con agua y que celebra la iglesia cristiana el 24 de junio, sustituye a la celebrada en época arcaica en igual fecha, pero cuando era coincidente con el orto crepuscular de la constelación Acuario (hoy tal situación tienen lugar el 10 de septiembre), y que estaban consagradas en muchas regiones a Diosas de las Aguas con ritos en los que los fieles se bañaban con agua, como las fiestas celebradas en regiones eslavas en honor de la Diosa Kopupalo "Koupalo" "Bañarse en Agua" con ocasión de la cual adornaban las fuentes con flores y que en el cristianismo además se encienden hogueras en las cumbres de los montes. Respecto a esta práctica de las hogueras, dice Markale en (1989, 182): "La fiesta de san Juan, que es cristiana, ha recuperado algunos ritos del 1.º de mayo y debe su estructura a una religión pre-céltica."... "Es cierto que estos ritos -cuyo origen son incapaces de explicar quiénes los practican- se han convertidos en caricaturas grotescas o manifestaciones folklóricas."
E - CONCLUSIÓN
Esperamos que estudiosos de la disciplina se pongan a estudiar desde una perspectiva multidisciplinar, como adecuada materia: otros mitos, obras de arte y fiestas legadas por nuestros ancestros, para interpretar sus conocimientos astronómicos.
Ello posibilitaría la comprensión de los ejemplos señalados en este artículo, que evidencian que nuestros ancestros reflejaron sus conocimientos astronómicos del cielo nocturno en: mitos, obras de arte y ritos celebrados en días de fiestas y que han sido heredadas por culturas y religiones actuales. Y con ello, pronto nuestra propuesta de METÁFORAS ASTRONÓMICAS, sería aceptada.
Y posibilitaría que los considerados "expertos arqueoastrónomos" que consideran de forma limitada la función de la arqueoastronomía, descubriesen la ausencia de consistencia de su comprensible hipótesis, que defiende el estudiar las alineaciones de edificaciones sagradas con estrellas y el error que encierra. Descubrirían que se trata de una malinterpretación de otra cosa que lo recuerda: en época arcaica, normalmente se fundaban ciudades o se construían edificios sagrados en aquellos lugares, en donde parecía estar posado, o de donde parecía iniciar el vuelo un cuerpo celeste en determinado momento del año. En el lugar en el que visto desde lejos y recortándose contra el horizonte se producía el orto o el ocaso crepuscular o matutino de una constelación o estrella en un día determinado del año, que en la distancia parecía posarse o salir de allí (también en los lugares en los que se encontraban caídos en tierra cuerpos celestes como meteoritos).
Ellos que predican que hay que ser muy cautos en el estudio de los artefactos prehistóricos, muestran los mismos errores en los que cayeron otros "expertos arqueólogos" a final del siglo XIX cuando oyeron a don Marcelino Sanz de Sautuola presentar en el Congreso de Prehistoria de Lisboa del año 1880, que las pinturas de Altamira, encontradas un año antes por su hija María cuando lo acompañaba mientras buscaba huesos, defender que fueron realizadas en el período glaciar.
Tan cautos fueron que los "expertos conocedores de la Prehistoria" Wirchow, Montelius, Lubbock y Cartailhac, se dedicaron a difamar al bendito de don Marcelino atribuyéndole la falsificación de las pinturas. ¡Buenos eran estos "expertos" para dejarse convencer por tamaña fantasía de un advenedizo aficionado profesor de geología!.
Pero al igual que aquellos "expertos arqueólogos" cayeron en el ridículo al rechazar la autenticidad de las pinturas, ya que negaban a nuestros ancestros de la Prehistoria la capacidad de observar la Naturaleza de manera precisa como para crear tales maravillosas obras, los actuales "expertos arqueoastrónomos" proyectan su limitada visión para deducir que nuestros ancestros de la Prehistoria serían incapaces de un saber astronómico más amplio y les niegan la riqueza imaginativa capaz de simbolizar todo un universo de ideas de forma abstracta.
Parece ser que se repite la historia: todo lo que resulta novedoso en una región del conocimiento en un momento dado, pues se rechaza. Ya veremos cuánto tiempo pasa antes de que la nueva visión sea aceptada y se ponga en evidencia y se contradiga las convicciones de esos "expertos arqueoastrónomos" y entonen el Mea culpa, d'un sceptique! como hizo Cartailhac en 1902, reconociendo la autenticidad de las pinturas del período glaciar y reparando la injusticia cometida 20 años antes, desacreditando y difamando con saña a don Marcelino, tras derrumbarse la idea de la incapacidad de nuestros ancestros en su ejecución. En palabras de María Luisa Cerdeño (1995, 10): "Éya en el nuevo siglo, con la aceptación del arte paleolítico y el derrumbamiento del mito evolucionista que impedía considerar a los hombres del Pleistoceno capaces de concebir obras maestras de la pintura universal."
Si siguen defendiendo la limitada visión de sus propuestas, basadas en doctrinas dogmáticas, no estarán nunca en condiciones de razonar con lógica y si no realizan una profunda investigación nunca descubrirán por ejemplo el verdadero significado astronómico de las "Piedras Colgantes" de Stonehenge en el condado de Wiltshire o el de las de Salisbury "Cementerio de la Diosa Salis" construidas a 15 Kms. Ya que si los investigadores no saben que allí los bretones celebraban fiestas en honor de la Diosa Ceridwen y en la cercana en honor de las Diosas Sul / Sulis / Salis y Ave / Avu, si no saben en qué consistían los rituales, ni en qué fechas los celebraban, ni qué finalidad perseguían, si desconocen toda la mitología en que se basaban, si no saben nada de semiótica y carecen del adecuado conocimiento multidisciplinar, carecen por tanto de autoridad y no pueden juzgan en asuntos que jamás investigaron.
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