
El pasado 27 de enero del presente año, se realizó en el sitio arqueológico de Xochicalco, una velada para la observación astronómica, convivencia para aficionados y astrónomos amateurs de la Ciudad de México. El evento fue encabezado por Rafael Angeles de N.P.A. Xochicalco A.C. (Nueva Perspectiva Astronómica Xochicalco Asociación Civil), grupo de investigación en arqueoastronomía. Asistieron además otros grupos de aficionados como: Carta del Cielo, Astronomía Educativa, Centro de Observación y Difusión Astronómica A.C. y la Asociación para la Divulgación de la Astronomía y la Astronáutica en México A. C. además de gente de la tradición indígena y arqueólogos, sin faltar las familias que no perdieron la oportunidad de asistir a este evento arqueoastronómico muy sui géneris, por haberse efectuado dentro de uno de los sitio arqueológicos más importantes de mesoamérica, y contar con los astrónomos amateurs más dedicados de la Ciudad de México.

El sitio de Xochicalco "lugar de la casa de las flores" es mundialmente conocido por su importancia antropológica que data del Epiclásico, además como es común en los sitios de Mesoamérica es un lugar en donde el estudio de la Arqueología y la Astronomía no pueden estar separados. Sus atractivos principales son: la pirámide dedicada a Quetzalcoalt, sus altares con pinturas aun conservadas, y sus tres juegos de Pelota (se piensa que en realidad existieron cuatro, uno por cada punto cardinal), su acrópolis y el Observatorio Astronómico Subterráneo; sobre este último, hoy sabemos que fue construido con el fin de hacer cálculos matemáticos y astronómicos para hacer calendarios. En la etapa de esplendor de Xochicalco, la observación astronómica en dicho observatorio estuvo restringida a un pequeño grupo de élite, ligada a creencias religiosas mezcladas con arte y mito. En su museo de sitio la atracción principal, es la escultura llamada "El Señor de Rojo", escultura en piedra que representa a Quetzalcoalt, y la Estela 3 del templo de las estelas, entre otras piezas de este museo ecológico. El museo de sitio de Xochicalco se caracteriza por su arquitectura, ésta permite la iluminación natural de sus salas, además de tener un sistema de recolección de aguas pluviales y la producción de luz por medio de celdas Solares.
A la caída del crepúsculo... el toque del caracol
Ya al caer el atardecer, como acto inicial de la noche astronómica, con el conocimiento de que éste era un lugar sagrado de nuestros ancestros, para tener acceso al sitio arqueológico, los compañeros de N.P.A. Xochicalco invitaron a un representante de la tradición indígena a llevar a cabo un antiguo ritual como inicio de nuestras actividades; los presentes pedimos permiso a los "dioses" a los cuatro puntos cardinales al toque del Caracol. Una vez dentro de la zona, los arqueólogos nos ubicaron en la plaza de las estelas, conformada por tres edificios piramidales, la pirámide mayor al norte y dos más al este y oeste, mas una estructura central con la estela principal marcando el centro de dicha plaza. Solo unos minutos más tarde, cayó el crepúsculo, la Luna creciente y el planeta Venus fueron los primeros astros en hacer su aparición, gracias a que estos dos astros, son los de mayor brillo de toda la bóveda celeste después de nuestra estrella local, el Sol. El poniente se tiñó de un naranja brillante que sirvió de fondo a la estructura piramidal oeste que más tarde sirvió de marco a nuestro satélite natural y al refulgente Venus.
Astrónomos del Siglo XXI, en un observatorio del año 700 d.C.

Pese al paso de los siglos, el sitio de Xochicalco al inicio del tercer milenio revive como centro astronómico; cerca de las 8:00 pm el anfitrión Rafael Angeles, nos trasladó al observatorio astronómico subterráneo. Estos observatorios subterráneos eran comunes en la región de mesoamérica, hasta hoy se conocen diez, y sólo cuatro están en condiciones de ser estudiados. El observatorio subterráneo de Xochicalco es el mejor conservado y es conocido por marcar el paso del Sol cenital; esta cámara astronómica fue construida en el interior de una cueva artificial por los indígenas Xochicalcas en el Epiclásico, aproximadamente en el año 700-900 d.C. La chimenea mide de la superficie a la base 8.70m (el más largos entre sus similares en Teotihuacan y Monte Alban) lo cual le da una gran precisión para proyectar la luz astral cenital del Sol, este fenómeno se da en dos ocasiones cada año, el primero; a mediados de Mayo y el segundo a fines de Julio. En Xochicalco la primera entrada de los rayos solares del año se da el 30 de Abril y termina 12 de Agosto, el rango de fecha a fecha nos da un total de 105 días, lapso de tiempo en la que entran la luz directamente a la cámara y 260 días sin rayos solares directos, esta última cifra de 260 días, indican un tonalpohualli o calendario sagrado de 260 días.
El evento astronómico a observar esa noche, era el paso del planeta Júpiter por el orificio o chimenea del observatorio, este planeta al igual que los demás planetas de nuestro sistema solar siguen una aparente ruta en el cielo llamada eclíptica, que es la misma ruta por donde transita el Sol y la Luna en el cielo; en el interior de este observatorio prehispánico desfilamos cerca de 80 personas para presenciar el paso de Júpiter por dicho orificio, maravillados de tal evento, no falto quien se formaba nuevamente para volver a presenciarlo asta que el planeta dejo su sitio cenital. Como corolario de esta sesión y a la luz de las velas, como evento sorpresa, se dio un concierto de música autóctona con instrumentos prehispánicos de viento y percusión, a cargo de Oscar Hernández, quien dio a la velada un matiz ceremonial.
Una noche de constelaciones, planetas, satélites artificiales y estrellas fugaces.
La noche fue estupenda para hacer observaciones astronómicas, las constelaciones de invierno y primavera convivieron con nosotros toda la noche. Las constelaciones hacen su aparición a determinada hora y estaciones del año, esto por el movimiento de nuestro planeta contra el fondo "estático" del cielo; durante el invierno es común que siempre veamos a Orión, que para nosotros es una constelación de invierno, la primavera nos permite admirar la constelación de Leo, y en el Verano la magnifica constelación de El Cisne. Durante nuestra guardia de observación en el sitio arqueológico, destacaron en el hemisferio norte las constelaciones de: La Osa Mayor y Osa menor, Cassiopeia ("La Reina"), Cepheo (El rey) y El Cochero. Del Zodiaco: El León, El Toro, Los Gemelos, Escorpión, El Cangrejo, Virgo, La Balanza. En el Hemisferio Sur: La Liebre, El Can Mayor a lado de Orión ("El Cazador") El Centauro, la Cruz del Sur y El Navío, estas constelaciones son las que se pueden apreciar en los cielos de invierno y primavera si uno observa el cielo toda la noche. No faltaron los satélites artificiales de comunicaciones, militares e instrumentos científicos en el espacio, que surcan la bóveda celeste a gran velocidad, éstos se ven como pequeñas estrellas en movimiento, observamos cinco en total. Los objetos estelares observados durante toda la noche, sólo por mencionar algunos de ellos fueron: a simple vista, la bella Luna creciente de 4 días, el brillante planetas Venus, el "escurridizo" planeta Mercurio; estos dos planetas en especial, son los únicos que al observarse desde la Tierra, sus discos presentan fases de creciente o menguante, como nuestra Luna, esto es debido a que Venus y Mercurio tienen la característica de ser planetas interiores a la orbita de nuestro Planeta en el sistema solar, y sólo pueden ser vistos en el atardecer o al amanecer. Otros planetas observados fueron: el majestuoso Júpiter y el "señor de los anillos" Saturno, y hacia la madrugada el Planeta rojo Marte, -que por cierto este año estará en su oposición, o sea su posición más cercana a la Tierra, evento que sucede cada dos años-. Otro fenómeno astronómico que presenciamos fueron las estrellas fugaces, vimos dos de gran brillo, 10 de menor intensidad; las estrellas fugaces son pequeñas partículas de materia del espacio que van desde pequeños trozos de materia estelar como piedrecillas hielo desprendido de cometas, hasta grandes trozos, viajando a más de 65 000 k/h, estos al entrar a la atmósfera terrestre se ionizan dejando una estela de luz que puede ser vistas de colores como azul, amarilla o roja.
Un desfile de astros ante telescopios amateurs.
Los objetos de mayor impacto, observados en el espacio profundo, con ayuda de telescopios de diferentes diámetros, y mencionándolos bajo la nomenclatura del catálogo de objetos celestes Messier (M) o con nombres en español fueron: M1 nebulosa o nube del "Cangrejo", esta nebulosa fue una estrella que explotó y la nube que dejo es llamada ahora el "Cangrejo". Cúmulos de estrellas abiertos M38, M37, M36 en "El Cochero", los cúmulos estelares abiertos, son grupos de estrellas muy brillantes muy cercanas entre sí, pueden hasta ser hermanas de la misma cuna estelar donde nacieron, como por ejemplo Las Pléyades o M45, este grupo se encuentra en la constelación de "El Toro", y puede ser apreciado a simple vista en un cielo oscuro. Nebulosa de Orión o M42; en ella los astrónomos detectaron recientemente los primeros sistemas solares en formación alrededor de estrellas que han nacido de esta nebulosa. "La Colmena" cúmulo estelar abierto en la constelación de Cáncer, este cúmulo es posible verlo también a simple vista. Del cielo austral: Cúmulos de estrellas globulares, una en Escorpión M4, y el más bello de todos, Omega de Centauro; los cúmulos globulares a diferencia de los abiertos son verdaderos enjambres de estrellas en forman de "pelota", todos ellos se encuentran en las afueras de nuestra galaxia. Observamos además en el hemisferio sur; los cúmulos estelares abiertos M41 en el Can Mayor y el Joyero en la constelación de la Cruz del Sur; en particular este es de los objetos más bellos que uno puede observar por telescopio, este cúmulo estelar abierto lo forman estrellas de distintos tamaños y colores entre amarillas, rojas, verdes, azules y blancas.
Epílogo
La cooperación y el compañerismo de los asistentes también fue una estrella más de esa noche, asesorándose unos a los otros, aleccionando a los novatos y neófitos sobre los temas del cielo nocturno. Los asistentes a esta velada tuvimos un noche inolvidable de ciencia, arte, y misticismo prehispánico, que nos recordó la milenaria tradición astronómica de nuestro país y cuán afortunados somos al tener a grupos astronómicos y compañeros de gran calidad, que permiten a los astrónomos amateurs mexicanos, poder disfrutar los mejores momentos de la astronomía y la arqueología mexicanas.
Francisco Javier Flores Figueroa
Asociación para la Divulgación de la Astronomía y la Astronáutica en México A. C.
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